martes, 10 de marzo de 2009

. Diario de una mujer al atardecer y su arte .

Hace un tiempo que esta frase suena en mi cabeza. Calculo que será porque lo pude comprobar… “La vida es arte”. Todos los seres humanos obramos en nuestra vida guiándonos en base a nuestro arte, tenemos una forma de encarar las cosas y ese arte se debe amoldar a diversas situaciones. En algunos casos puede hacernos y hacer muy bien, en otros podemos herir demasiado.
Hoy me siento bien pero no tanto como ayer. Recién ahora está cayendo la noche y, a diferencia de semanas anteriores en que parecía que todo alrededor se derrumbaba, es sólo la noche. Dicho sea de paso es un hermoso atardecer. Siempre pienso que este momento del día encierra una innumerable cantidad de misterios, entre los que están las situaciones próximas a ocurrir y las palabras por decir. Aclaro que aunque hoy el humor no me juegue tanto a favor como estos días, estoy disfrutando de una profunda felicidad. En estas últimas jornadas fui muy feliz, más que en semanas anteriores como dije, en las que había que arrancarme una sonrisa de la cara con pinzas, a causa de la indiferencia. Me han pasado muchas cosas en poco tiempo, crecí muchísimo, de una forma que no esperaba y superando mis expectativas. Alcance un límite de maduración que creía estaba lejos o llevaría años. Me dí cuenta que sé perfectamente lo que quiero y lo que no para mi arte de vida. También terminé de asegurarme que me rodea una cantidad honrosa de gente buena, que le interesa verdaderamente mi bienestar y verme sonreír tal cual soy. Pude descubrirme en otros aspectos, lo cual no es poca cosa, debido a que yo suponía que entre mi cuerpo y el mundo externo habría eternamente un muro de hierro que impediría contacto alguno. Me creía una persona sumamente fría, hasta que encontré éste mundo y “eso”, y entendí que soy un ser humano común y corriente, sensible (a veces en exceso), que puede amar, ayudar en la medida de lo posible, dar lo mejor de sí y ser amado, aunque no creo que se haya llegado a tal punto.
La cuestión es que me encuentro muy feliz por mí, me quiero y estoy llevando a cabo proyectos que supongo aumentarán mi productividad y libertad de espíritu. Como así también mi independencia como persona. Pero a pesar de todo ello, sigue rondando en mi cabeza un pensamiento que cada vez se enrosca más y, aunque con los días disminuye su insistencia, en cierto punto me perturba. Y es que a uno lo pueden herir tanto con el arte algunas personas… No comprendo como se puede olvidar tan pronto todo, de un día para el otro. Olvidar los días, las tardes, las noches. Olvidar las palabras, los gestos, las miradas. Olvidar el acompañamiento y lo que uno entregó pidiendo tan poco a cambio… Amoldándose en la manera de lo posible a todo. Parece que de nada valió. Ya lo entendí, nunca hubo cariño sincero, nunca hubo amor. Pero hay que recordar que no se puede jugar con las personas. Nuestro arte de actuar, como dije, se debe amoldar a las circunstancias, con al menos un poco de respeto. ¿Era mucho respetar después de ese escaso pero intenso tiempo? ¿Era demasiado no ilusionar en vano? ¿Costaba mucho no humillar como lo hizo? ¿Cómo se hace para cambiar el sabor tan rápido? Estoy segura que sólo este ente puede darme cátedra de ello.
Hoy, este atardecer me deja un sabor bastante amargo. El sabor de una herida que de a poco irá cicatrizando, con algo de azúcar tal vez. Será todo un arte sanarla y mantenerla cerrada, sin permitir que un leve golpe la abra de vuelta de par en par. Me deja un vacío extremadamente grande a la izquierda de mi pecho que puede ocuparse con todo el cariño que me dan. Me deja una horrible sensación de rencor y suciedad. Me deja una desastrosa idea de querer borrar cierto rostro de mi mente para siempre. Me deja tranquila, porque a pesar de su mediocridad habrá algo mucho mejor para mí. Yo tengo mi arte de vida, lo recreo a cada momento, cada día. Es un arte sincero que trata de hacer un balance entre la seguridad y la vulnerabilidad del sentir. Es un arte que probablemente alguien se animará a aceptar, en otro momento. Es un arte que por sobre todas las cosas jamás juega lastimando a nadie. Es un arte que me permite día a día apreciar las pequeñas cosas de la vida. Desde el respirar aire fresco, pasando por el celeste del cielo, los nubarrones de tormenta, el brillo del sol, los latidos de las estrellas, el aroma del aire libre, el diálogo con otras personas, la risa, el llanto, el color, los abrazos, entre tantas otras lindas cosas. Es un arte que me deja la conciencia tranquila…
La vida es arte… hay que convencerse de ello.

4 comentarios:

Duncan de Gross dijo...

Ays, las heridas de la vida, el desamor, los tropiezos, pero el tiempo cicatriza todo, y tu tienes arte para salir victoriosa, mucho animo y un besotazo!! ;-)

clariana dijo...

Me gusta esta visión de la vida que tienes, como valoras las cosas que transcurren en la naturaleza y que pasan cada día y muchas veces ni les damos importancia, como un atardecer.
Yo creo que en la vida nunca se acaba de aprender y muchas veces lo hacemos a base de experiencias difíciles, en que alguien nos ha hecho daño, a veces incluso sin pretenderlo. Es muy importante que tengas proyectos, ilusiones, que asegures tu personalidad, tu valía y como bien dices no hay día que sea igual, hoy estoy supercontenta y pasado mañana estaré derrotada, es así y tenemos que aceptarlo. Besos. (muy bueno el escrito, me identifico con muchas cosas que dices, pero yo sería incapaz de redactar un texto tan bien elaborado) Besos.

Rogger dijo...

Hola, Mariela. Aquí me tienes, otra vez, leyéndote con mucho gusto. GRRR!

EL ARTE ES VIDA. Claro, no se puede discrepar de ello. Sí, como dices tú:
"Yo tengo mi arte de vida, lo recreo a cada momento, cada día. Es un arte sincero que trata de hacer un balance entre la seguridad y la vulnerabilidad del sentir."

Noto que al decir seguridad y vulnerabilidad, tratas de jugar con polaridades. Lo cual es muy bueno. Personalmente, veo al arte como una ventana donde nuestras debilidades, fuerzas, alegrías y tristezas se contrastan, teniendo cada una voz propia.
Todo un juego laberíntico de la mente. Un gusto leerte, Mariela.

:)

kisses...

lys dijo...

Es bueno para crecer el independizarse, tener proyectos.

Es necesario superarse cada día. Hay que echarle arte a la vida.

Un beso