miércoles, 17 de diciembre de 2008

:..El HombrE DeL PuntO NegrO..:


Buscaba un punto negro. Ese que de vez en cuando aparecía para hacerle temblar. Que no le dejaba hablar, le dificultaba la respiración, le hacía perder el equilibrio. Buscaba un punto negro en particular. Ese que le hacía dudar, portar una máscara, mostrarse distinto, perder seguridad.
Más buscaba y menos encontraba. Menos lo encontraba y más lo ansiaba. ¿Pero por qué quería encontrarlo? ¿No era él el que le hacía perder la confianza, refugiarse tras lo cómodo, olvidarse de sí? Seguramente así lo era. Pero haber dejado abandonado al punto significaba retomar los valores, dar rienda suelta a sus sentimientos, recobrar seguridad. Proveer de su más extrema sensibilidad. Las consecuencias eran inminentes. La máscara que cubría su rostro hacia unas horas que había comenzado a caerse; se derretía por el fuego que provocaba la bronca de no hallarlo. Había poco tiempo…¡¡Y ese maldito punto que no aparecía!! Buscó por horas, las mismas pasaban como un relámpago. Buscó por días. Al despertar una mañana y mirarse al espejo lo sorprendió ver que el escaso material de la máscara había desaparecido por completo. Tanto tiempo cargando con ella, se había olvidado hasta de su propia cara, de su fisonomía. No la recordaba…
El salir de su casa le había costado varios cafés esa mañana. Nadie lo reconocería. El poner un pie en la vereda sería fatal. Luego de respirar profundo, se decidió a abrir la puerta de madera, la misma que lo conectaría con el mundo exterior que hasta entonces había tomado con aparente calma. Abrió, la vecina de enfrente justo salía de su casa y caminaba a su encuentro. Tímidamente él saludo, y las palabras de la mujer quedaron retumbando en su mente por unos segundos. Los comentarios positivos sobre lo bien que se veía ahora sin su pesada máscara lo reconfortaron. El primer paso había sido dado. Cerró la puerta y vio en el umbral, tan próximo a sí, al punto negro…lo vio tan débil, indefenso, en busca de su dueño… Las palabras de la mujer continuaban sonando, y luego de contemplarlo unos segundos, lo tapó con la suela de goma de su zapato derecho y siguió su camino…
Es hasta el día de hoy que este ser lucha para no reconstruir su máscara antes tan preciada… El punto no sobrevivió.



...La Vida Es ArTE...



maru...